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INICIO > HOTELES > MADRID > ARGANDA DEL REY > HOTELES ARGANDA DEL REYEn Arganda, el pasado se mezcla con el presente. La ciudad medieval, olvidada en torno a un castillo hoy inexistente. La ciudad renacentista, en torno a la iglesia, plaza y camino real, luego carretera nacional y hoy sólo vía urbana. Y, por fin, la Arganda actual, una ciudad nueva que se ha convertido en un importante centro económico y cultural del sureste madrileño. Su estratégica situación como cruce de caminos le valió, ya en la época romana, para poblarse con varias "villas" o residencias señoriales que se sitúan a lo largo de la calzada que, siguiendo la vega del Jarama, unía Titulcia con Complutum (Alcalá de Henares). Pero el primer asentamiento, en lo que hoy conocemos como casco urbano, no se conoce hasta la dominación árabe. Aunque no está documentado, es muy posible que por su situación dominando el valle del Jarama se levantase, como en otros muchos lugares fuera de la comarca, una fortificación o atalaya. A partir de esa torre nace un incipiente primer núcleo de población que se verá definitivamente consolidado con la Reconquista y posterior repoblación cristiana (finales del siglo XI). Un proceso paralelo siguieron los entonces poblados de Valtierra y Vilches. En este punto hay que hacer referencia a una curiosa tradición que se ha mantenido de generación en generación y que hasta los más pequeños cuentan: Arganda se fundó con los habitantes de Valtierra y Vilches que abandonaron sus tierras por una invasión de termitas y hormigas. Este argumento de ciencia-ficción nos da, sin embargo, la clave para explicar la evolución de Arganda, que pasa de simple caserío a tener una identidad urbana. Efectivamente, Valtierra y Vilches se despueblan en el siglo XIV absorbiendo Arganda su población, aunque claro está que la causa hay que buscarla, más que en plagas de insectos, en la epidemia de peste de 1348. A partir de ese momento, la población se consolida y crece, desciende del cerro al llano y se abren nuevas calles. En 1525 se levanta un nuevo templo parroquial (precedente de la actual iglesia) que desplaza a segundo término la Ermita del Castillo. La plaza y las construcciones que surgen a ambos lados del camino real crean un nuevo entorno que se mantendría ya durante siglos. Arganda era entonces un lugar de señorío perteneciente al Arzobispado de Toledo. Así se mantendría hasta que en 1581 Felipe II, previo pago de 10.000 ducados, le otorga la condición de Villa de Realengo. Apenas treinta años disfrutaría esta situación. En 1613 una Arganda endeudada es adquirida, contra la opinión de los vecinos, por el todopoderoso Duque de Lerma. En la toma de posesión de su nueva villa tuvo un accidentado y tumultuoso recibimiento, que se conoce en la historia de España como el "Motín de Arganda". Esta operación de compraventa bien pudo gestarse entre los muros de un edificio que unos años antes había acabado de construirse, la Casa del Rey, conocida en esta época, dentro y fuera de Arganda, como la "Quinta del Embajador". Un palacete de campo rodeado de fuentes y jardines y decorado con obras de arte, en el que su propietario, Hans Klevenhüller, recibía continuamente a personajes de la Corte y, en repetidas ocasiones, a Felipe III y a su esposa Margarita de Austria. En la segunda mitad del siglo XVII la Compañía de Jesús se establece en Arganda. Con un claro sentido comercial van adquiriendo las mejores tierras de la zona, llegando a controlar un tercio de las haciendas del término municipal, que se dedican casi por completo al cultivo extensivo del viñedo. Esta actividad transforma la vida y el paisaje de la villa. Tanto es así que, de las 590 casas que recoge el Catastro de Ensenada, 102 incluyen entre sus dependencias una bodega de vino; además de 15 bodegas exentas, entre las que destacan las construidas por los jesuitas con cabida para 274 tinajas y 14 cubas. Una vez que la Compañía de Jesús es obligada a abandonar Arganda (1764), la comercialización del vino recae en una pujante oligarquía de propietarios que ejercen el control político y económico de la villa a partir del siglo XIX. El crecimiento económico va unido a una mejora sustancial de las comunicaciones. En 1843 se construye un puente colgante de hierro sobre el Jarama, sustituyendo a la peculiar barca que, siempre que las crecidas del río lo permitían, trasladaba a los viajeros de una a otra orilla. Y, por supuesto, no hay que olvidar el famoso tren, una línea de ferrocarril con Madrid que se inaugura en 1886 y desaparece para el tráfico de viajeros en 1953. La primera gran industria nace con el actual siglo. La instalación de la fábrica Azucarera de La Poveda dio lugar a un conjunto de transformaciones que supusieron un decisivo impulso social y económico para la población. Los cultivos de una amplia zona se reconvierten a la remolacha, y más de 600 hombres y mujeres, venidos incluso de otros pueblos de la comarca, se emplean en la campaña de noviembre a febrero, complementándose con las tradicionales vendimias. Precisamente serán los obreros de la Azucarera uno de los más activos impulsores del movimiento sindical que cristalizaría en la II República. En los años treinta, el alto nivel de desempleo origina una creciente conflictividad social que el Ayuntamiento intenta atajar con medidas de choque como el arrendamiento, en diciembre de 1935, de terrenos de la dehesa municipal de la isla a dos asociaciones de campesinos para su explotación en régimen colectivo. Esta experiencia será el precedente de la colectivización que, con carácter general, se llevará a cabo durante la guerra civil, a partir del verano de 1937. En esas fechas, y en palabras del secretario Manuel Castro, Arganda era un inmenso cuartel. La cercanía del frente del Jarama hace que la ciudad sea bombardeada periódicamente, según una crónica de la época, "sin que, en este pueblo de bodegas blancas, el blanco de las bombas pueda con el blanco de las bodegas". Lo cierto es que los campos abiertos por las trincheras quedaron arrasados, incluidos viñedos y olivares, la base de una economía que tardará en recuperarse. El relanzamiento definitivo vendrá dado con la implantación industrial, que tiene unos tímidos comienzos en la década de los sesenta, alcanzando su pleno apogeo y desarrollo en los últimos quince años. La población se multiplica por cinco y el crecimiento urbanístico rompe con el perfil que durante siglos había mantenido el casco urbano. Pero será con las corporaciones democráticas, a partir de 1979, cuando se produce una auténtica transformación con la aparición de nuevos servicios, equipamientos e infraestructuras, convirtiendo este viejo pueblo castellano, que dio sus primeros pasos hace un milenio, en una ciudad volcada hacia el futuro. Resultado 1-1 de 1 resultado encontrado. HotelesHoy.com Es el primer site que permite al internauta buscar por nombre, ubicación, tipo de cocina y otros criterios www.hoteleshoy.com 2006 © Guia-Solidaria.es - Aviso legal - Mapa del Sitio
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